AUNQUE PAREZCA VACÍO.


AUNQUE PAREZCA VACÍO.


Aún era oscuro cuando ella llegó al sepulcro. La piedra rodada y la tumba vacía la dejó confusa. Corrió encontrando a Pedro y a Juan. Al del amor y al del gallo.


Confirmando ellos que el sepulcro estaba vacío y las telas sin cuerpo en su lugar, salieron corriendo de allí alejándose. Pero ella no corrió. No podía irse aunque estaba sola, sin saber algo más de su amoroso mesías quién la había librado de su tormentoso pasado. Y...


VALIÓ LA PENA QUEDARSE…