NADA DEMASIADO GRANDE...Y NADA DEMASIADO PEQUEÑO.


NADA DEMASIADO GRANDE...Y NADA DEMASIADO PEQUEÑO.


Mi esposa llegaría en unos minutos. Yo mientras tanto, por alguna razón comencé a repasar cada una de las áreas y cosas en las que había sido bendecido por ella y a su lado. Sin dudas su hermoso rostro protagonizaba mis mejores días en los últimos 11 años.