LUGAR FUERTE…CIUDAD DESEADA


LUGAR FUERTE…CIUDAD DESEADA


El Reino de los Cielos es una nación majestuosa, inconmovible y eterna, regida por un Rey benevolente a quienes sus súbditos aman, adoran y sirven. Es una cultura de diseños perfectamente congruentes con el carácter y la naturaleza de su Poderoso Rey.


La mayor gloria de ese Reino es la presencia misma de su Rey, siendo su mismo Reino una expresión multi dimensional de tres esferas de absoluta influencia infinita. Sabiduría, Pureza y Poder. De su sabiduría se desprende perfección, creatividad sin límite, originalidad total y excelencia suprema.


De su pureza es revelada una integridad simple llamada santidad. En ella es imposible la presencia del mal y se presenta la justicia en su estado perfecto e inalterable. Su poder hace lo imposible inexistente en su naturaleza. No es un ser humano pero sí una persona. Posee voluntad, afecto y razón.


Es imposible conocerlo por medio de la información. Ha elegido revelarse. Él está en control de la revelación de sí mismo. Por lo tanto lo necesito a Él para conocerlo a Él. En su soberana y libre voluntad, ha elegido ocultarse a sí mismo en el contenido de una composición de libros llamada la biblia, que abre las cortinas de sus misterios en todas las generaciones y culturas a los que cultivan hambre de su conocimiento mediante el estudio de ella en medio de una relación personal expresada por dos supremos diseños. La adoración a Él y la oración que cultiva una relación con Él.


Todo eso coexiste en una esfera espiritual compuesta de una combinación de revelación y misterios llamada Fe. Ha sido su decisión soberana que el creer y confiar en Él a pesar de todo y en todo, sea la línea de conexión entre su Reino y nosotros para tener acceso a los recursos ilimitados de su Reino y al deleite supremo de conocerlo. Lo que garantiza que su mundo y el nuestro converjan en una unidad inconmovible, es la realidad de haberse hecho hombre entre los hombres, morir por ellos y en lugar de ellos y dejarnos por herencia contundente, final e inalterable, el nombre de Jesús siendo nombre sobre todo nombre, haciéndonos de paso no sólo ciudadanos permanentes de su Reino, sino hijos a la imagen y semejanza de su Hijo.


Rubén Arroyo…CIDRA Church